Nuestra Fundación cambia de nombre

Nuestra Fundación cambia de nombre y lo hace precisamente para rendir homenaje a nuestro Fundador, quien falleció en abril de 2020, a los 87 años en Brasil.

Tras recibir la aprobación del Protectorado General de Fundaciones, nuestra Fundación pasará a denominarse Fundación Miguel Ángel Elosúa Rojo. Esta decisión se tomó por unanimidad por parte de todos los miembros del Patronato, reunidos en Junta Ordinaria, en septiembre de 2020.

Todo un referente de vida

Miguel Ángel Elosúa Rojo sintió la vocación de ayudar a los demás desde muy niño. Y muy pronto decidió viajar a Brasil, donde compaginó sus estudios para ordenarse como sacerdote, en la Compañía de Jesús, con su trabajo como soldador.

Durante más de 64 años, el Padre Miguel, como así le conocían en Brasil, trabajo de forma incesante con los más desfavorecidos para mejorar su calidad de vida. La educación era, para nuestro fundador, el pilar sobre el que se asentaba el principio del fin de la pobreza. Y fue así como construyó, con ayuda de todos los vecinos, la Escuela Tio Beijo, sede del proyecto educativo Açao Social Técnica, en Lindeia, barrio situado a las afueras de Belo Horizonte. En 1979 se inauguró esta escuela de formación profesional. Desde entonces, cerca de mil jóvenes pasan por sus aulas para formarse en habilidades profesionales que les han permitido acceder al mercado laboral y cambiar sus vidas.

El trabajo ha continuado incluso en estos dos últimos años de pandemia. A pesar de las dificultades de conexión de algunos alumnos, la formación se ha impartido on line. Se trata de cursos muy relacionados con la demanda laboral de la industria de la regi´ón (Minas Gerais). En este sentido, nos sentimos especialmente felices al anunciar que todos los alumnos de los últimos cursos de mecánica o metrología, ya están trabajando.

Seguiremos trabajando para mantener su legado

El Padre Miguel decidió crear esta Fundación, en mayo de 1985, con los fondos recibidos de la herencia de sus padres. Gracias a la eficaz gestión de sus hermanos y sobrinos, nuestra Fundación, treinta y seis años después de su creación, apoya numerosos proyectos, cuyo eje principal de actuación es la formación como la mejor herramienta para erradicar la pobreza.

El Padre Miguel ayudó a cambiar las vidas de muchas personas, durante su vida, y aún lo sigue haciendo. Es por ello por lo que se tomó la decisión de que la Fundación que él imaginó, que creó y que ha participado en proyectos en más de 36 países, lleve su nombre. Nos sentimos especialmente orgullosos de haber podido realizar este cambio y de mantener viva su fortaleza, su espíritu de sacrificio, y sobre todo la demostración de que las personas podemos cambiar el mundo, si así nos lo proponemos.