Informe 2025 de Fundaciones por el Clima
El Informe 2025 de Fundaciones por el Clima confirma que la acción climática ya no es una cuestión ajena al sector fundacional, sino una línea de trabajo que cada vez gana más peso. En este sentido, el informe presenta el segundo seguimiento del compromiso asumido por las entidades firmantes del pacto y muestra avances concretos en formación, recursos, sostenibilidad y transparencia. Además, deja claro que la transición ecológica y justa debe abordarse desde una mirada integral, uniendo medio ambiente, justicia social e inclusión.
Para la Fundación Miguel Ángel Elosúa Rojo, este informe tiene un significado especial. Y lo tiene porque nuestra Fundación ya suscribió este pacto y forma parte de las entidades adheridas a Fundaciones por el Clima, tal como consta en la relación incluida en el propio documento. Por tanto, no hablamos de un debate externo, sino de un compromiso que la Fundación ya ha asumido y al que se suma junto a otras organizaciones del sector.
Qué destaca el informe de 2025
El documento recoge los resultados de una encuesta enviada a las fundaciones firmantes del pacto en 2025. Según el informe, de las 317 fundaciones firmantes en junio de 2025 participaron 165, y la gran mayoría de las respuestas procedían de personas con cargos de responsabilidad. Además, el texto recuerda que los resultados se circunscriben a las entidades adheridas, por lo que no deben interpretarse como una fotografía completa del sector fundacional.
Aun así, los datos ofrecen una señal clara. Más de la mitad de las fundaciones consideran que el cambio climático representa una amenaza crítica para su ámbito de trabajo. Asimismo, el informe subraya que un 60 % ha modificado, en mayor o menor medida, alguno de sus programas para integrar el cambio climático o la transición ecológica. De hecho, casi la mitad ha publicado ya algún artículo, informe, reportaje o memoria sobre su compromiso con la sostenibilidad ambiental.
La transición ecológica también debe ser justa
Uno de los aspectos más valiosos del informe es que insiste en una idea fundamental: la transición ecológica no puede limitarse al impacto medioambiental. Al contrario, debe incorporar la justicia social, la viabilidad económica y la protección de los colectivos más vulnerables. Por eso, el pacto defiende una transición ecológica y justa que tenga en cuenta a la infancia, a las personas mayores, a las personas con discapacidad o a quienes viven en situaciones de pobreza o de migración, además de integrar la igualdad de género.
Este enfoque encaja plenamente con nuestra Fundación porque nuestra razón de ser ha estado siempre vinculada a la educación, la formación y el apoyo a las personas más vulnerables. Por eso, formar parte de este pacto significa también reforzar una convicción de fondo: que no puede haber un futuro sostenible si no se construye, al mismo tiempo, un futuro más humano, más inclusivo y más justo.
Formar parte también es una forma de actuar
El informe explica, además, que Fundaciones por el Clima se ha consolidado como un espacio de colaboración y aprendizaje mutuo. De hecho, muchas entidades valoran la iniciativa como un lugar útil para compartir herramientas, avanzar con acompañamiento estratégico y generar una cultura común de acción climática. En paralelo, el propio pacto plantea siete pilares de trabajo, desde la formación y la asignación de recursos hasta la inversión responsable, la reducción de la huella de carbono y la transparencia.
Un paso que mira al futuro
Este informe no presenta un camino terminado. Sin embargo, sí refleja una dirección clara: el sector fundacional avanza y quiere hacerlo con más ambición. Por eso, el documento insiste en seguir fortaleciendo el papel de las fundaciones ante la crisis climática y en acelerar los compromisos asumidos.
En definitiva, este Informe es una llamada a la responsabilidad compartida. Y, al mismo tiempo, es una buena noticia: cada vez son más las fundaciones que entienden que la acción climática también forma parte de su misión. La Fundación Miguel Ángel Elosúa Rojo ya está entre ellas, y esa adhesión refuerza una forma de trabajar que no sólo mira a las necesidades del presente, sino también a la sostenibilidad y a la justicia del mañana.



