El Papa habla de dignidad

El Papa habla de dignidad cuando habla de educación, de los pobres, de los jóvenes y de quienes no tienen voz. Durante su viaje apostólico a España, León XIV ya ha dejado varios mensajes que conectan de forma directa con lo que nuestra Fundación entiende como acción social: una educación libre y de calidad, la atención a los más frágiles y la obligación de escuchar a quienes suelen quedar al margen. Son palabras pronunciadas en actos oficiales, pero tienen un alcance que va mucho más allá del protocolo.

Y la visita aún no ha terminado. Hoy y mañana se vivirán dos jornadas especialmente intensas en Canarias, donde el Papa se reunirá con personas inmigrantes y con quienes trabajan cada día en su acogida y acompañamiento. El programa oficial sitúa en el centro de esta última etapa la realidad migratoria y el trabajo de quienes están en primera línea de la ayuda.

Hay otro aspecto que otorga a esta etapa final un peso especial. La visita a Canarias responde también a un deseo ya expresado por el Papa Francisco. Francisco quiso viajar al archipiélago después de escuchar historias de migrantes llegados por la ruta atlántica, pero la enfermedad y su fallecimiento impidieron que lo hiciera. Ahora León XIV retoma ese gesto y lo convierte en una continuidad muy clara de esa misma preocupación por quienes viven en mayor vulnerabilidad.

Educación que forma personas

Uno de los mensajes más claros del Papa en España ha sido su defensa de la educación. En su discurso ante las autoridades afirmó que hoy necesitamos una educación libre y de calidad, junto con cultura, interioridad y trascendencia. No presentó la educación como un asunto accesorio, sino como una condición necesaria para una sociedad menos polarizada y más capaz de buscar la verdad y la paz.

La misma idea reapareció en el encuentro con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte. Allí pidió una educación que promueva la búsqueda de la verdad con espíritu crítico. Y ante el Parlamento, insistió en el papel decisivo de las instituciones educativas para ayudar a los jóvenes a preguntarse por el sentido de la vida y la dignidad de cada persona.

Ese acento en la educación nos resulta especialmente cercano. En nuestra propia trayectoria hemos defendido en muchas ocasiones que educar es una de las formas más eficaces de erradicar la pobreza y abrir camino a quienes parten de una situación más difícil.

Pensar el futuro desde los más frágiles

Otro de los ejes más fuertes de sus discursos ha sido la atención a los más vulnerables. En el Palacio Real, León XIV pidió traducir grandes criterios éticos —la dignidad de la persona, la opción por los pobres, el cuidado de la casa común y la paz— en prácticas concretas de inclusión. Durante su discurso animó a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro.

En el Movistar Arena fue aún más directo. Preguntó quiénes están siendo excluidos a pesar de sus virtudes y capacidades, y recordó que la condición de los pobres sigue siendo un grito que interpela a la sociedad, a los sistemas políticos y económicos y también a la Iglesia. Es una llamada muy clara a mirar la realidad desde quienes más fácilmente quedan fuera.

También, ante el Parlamento, formuló otra idea muy significativa: dijo que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad y que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad. De ese modo, vinculó la vida pública con la responsabilidad moral de no dejar a nadie en los márgenes.

Trabajo digno y economía con rostro humano

Entre las declaraciones más valiosas del viaje también están las que se refieren al trabajo. En el encuentro con el mundo de la cultura y la economía, el Papa pidió que la actividad empresarial no considere al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses. La frase es breve, pero muy elocuente, porque sitúa a la persona por encima de cualquier lógica puramente instrumental.

En ese mismo discurso añadió que la empresa debe reconocer la dignidad de la persona y que el trabajo ha de seguir siendo motor de esperanza. Para una fundación como la nuestra, esa mirada resulta muy significativa. No sólo porque apoyamos proyectos de formación e inserción, sino porque entendemos el trabajo digno como una vía de autonomía, reconocimiento e inclusión social. En nuestra página de proyectos puede verse cómo esa convicción atraviesa buena parte de nuestro trabajo en España y fuera de ella.

La Sagrada Familia y una belleza que levanta

La visita a Barcelona ha añadido otra dimensión importante al viaje. Ayer, León XIV presidió la misa solemne por el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y bendijo la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, acto central del Año Gaudí. La jornada puso en primer plano una idea muy valiosa: la belleza, la cultura y la fe también pueden ponerse al servicio de la dignidad humana.

En la homilía de la Sagrada Familia, el Papa afirmó que esa basílica no está llamada a destacar en las clasificaciones mundanas, sino a guiar al pueblo de Dios. Y dejó una frase que resume muy bien el sentido de esa celebración: pidió levantar el rostro de quienes yacen en el polvo. También desde la arquitectura, el arte y la memoria de Gaudí, volvió a poner en el centro a quienes más necesitan ser reconocidos y acompañados.

Canarias, donde las palabras se ponen a prueba

Por eso la etapa canaria de este viaje nos parece tan coherente con todo lo dicho hasta ahora. No se trata sólo de hablar de dignidad, de pobreza, de educación o de acogida. Se trata de acercarse al lugar donde esas palabras se ponen a prueba. En Gran Canaria y Tenerife, el Papa tiene previsto encontrarse con migrantes y con las organizaciones que los acompañan en una de las fronteras humanas más dolorosas de Europa.

Vatican News recuerda que al puerto de Arguineguín se le conoció como “el puerto de la vergüenza” por las condiciones en las que se atendió a miles de personas que llegaron a la isla en busca de una nueva vida. La esperanza de la Iglesia local es que la visita del Papa ayude a resignificar ese lugar como un espacio de acompañamiento y esperanza.

Un mensaje que también interpela a nuestra Fundación

Desde nuestra Fundación seguimos esta visita con atención por esa misma razón. No sólo por su dimensión eclesial, sino porque en sus palabras y en sus gestos reconocemos prioridades que también orientan nuestro trabajo: la educación como herramienta de transformación, la cercanía a los más necesitados, la defensa de la dignidad humana y la convicción de que nadie debería quedar fuera de la comunidad.

A la espera de lo que el Papa diga y haga hoy y mañana en Canarias, ya hay una idea que recorre esta visita de principio a fin: poner en el centro a las personas más vulnerables no es un añadido opcional, sino una exigencia moral y social de primer orden.